Centro Integral de Psicoterapias con Soporte Empírico
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¿Qué es Trauma?

Trauma es una respuesta emocional a un evento perturbador, como puede ser un accidente, un abuso o un desastre natural (American Psychological Association. APA, 2017). Por su parte, los eventos potencialmente traumáticos son situaciones emocionalmente abrumadoras que involucran la muerte o amenaza de muerte, lesiones severas o amenaza a la integridad física (ISTSS, 2017).

Eventos, procesos, síntomas, diagnóstico

Eventos Potencialmente Traumáticos

Los Eventos Potencialmente Traumáticos (EPT) son situaciones que amenazan la salud o bienestar del individuo, y que generan en la persona un grado de perturbación emocional capaz de  producir sintomatología luego de la exposición (Brewin, 1996).

El tipo de EPT, su gravedad y la respuesta emocional de la persona son los predictores más potentes del posterior desarrollo de sintomatología de Estrés Post-Traumático (TEPT).

La exposición a EPT es frecuente a lo largo de la vida. Existen reportes que indican que entre el  55.7% y 97.3% de los individuos experimentaron al menos un evento potencialmente traumático en su vida (Kessler, 1995; Breslau,1998; Nadew, 2012).

Desde la perspectiva cognitiva del trauma entendemos que los síntomas del TEPT son el resultado de creencias y valoraciones erróneas respecto de la amenaza que el EPT produce en nosotros, nuestra vulnerabilidad y el mundo que nos rodea, y de errores en la codificación (guardado) y recuperación de la memoria del evento (Clark, 2007).

La exposición a EPT puede traer consecuencias cognitivas, emocionales, somáticas y conductuales de corto, mediano y largo plazo que afectan a los individuos, sus familias y la sociedad.

 

Trastorno por Estrés Post-Traumático

El Trastorno por Estrés Post-Traumático (TEPT) es una entidad nosológica marcada por el inicio sintomático posterior a la experimentación de un EPT. Los síntomas del TEPT generalmente se presentan poco tiempo después del evento traumático, aunque podrían hacerlo luego de meses o años, e incluso aparecer de forma intermitente. Si los síntomas duran más de 1 mes y provocan gran angustia, interferencia interpersonal o laboral, o de la calidad de vida, es posible que se padezca de TEPT.

En el DSM-5 (publicado en 2013, en inglés) el TEPT dejó de pertenecer a la categoría de Trastornos de Ansiedad para pasar a conformar una nueva categoría llamada “Trastornos relacionados con traumas y factores de estrés”.

A su vez, se agregó una nueva agrupación sintomática (Alteraciones negativas cognitivas y del estado de ánimo asociadas al suceso traumático), sumado a las tres previamente descriptas en el DSM-IV-TR (Síntomas Intrusivos; Evitación; Alteración en el alerta y reactividad). Los individuos que padecen de TEPT pueden reexperimentar el evento a través de memorias intrusivas, flashbacks, y pesadillas; evitar estímulos internos o externos que les recuerden el evento; tener síntomas de hiperactivación como irritabilidad, sobresalto o insomnio; y  presentar alteraciones negativas de las cogniciones y del estado de ánimo.

El TEPT tiene una prevalencia global algo más controvertida. De acuerdo a algunos estudios, la prevalencia en Estados Unidos y Canadá varía del 3.5% al 9% (Kessler, 2005; Kessler, 2005b) mientras que en Australia se encuentra entre el 1 y el 2% (Creamer, 2001) y en China en aproximadamente el 0.3% (Javidi, 2012). En estudios realizados en México (Medina-Mora, 2005) y Chile (Pérez Benítez, 2009) se encontró una prevalencia en la población general del 1,45% y 4,4% respectivamente. Sin embargo, se sabe que la prevalencia en poblaciones específicas como los veteranos de guerra expuestos al combate (Hoge, 2014), las víctimas de abuso sexual (Campbell, 2008; Chivers-Wilson, 2006), los que sobrevieron un accidente de tránsito (Coffey, 2006), y los que presenciaron algún desastre natural (Cofini, 2015) presentan prevalencias bastante más elevadas (20% al 50%). Por su parte, la prevalencia de TEPT en pacientes internados en unidades psiquiátricas fue del 28% (McFarlane, 2001), y específicamente en pacientes con enfermedades psiquiátricas severas, la prevalencia de historia de victimización fue del 87,7%, y de TEPT a lo largo de la vida, del 46% (McFarlane, 2006).